La verdiazul ha conseguido estar en este Mundial por méritos propios ya que desde que ganaron la Copa, a pesar de no haber realizado una importante remodelación en su equipo, han mejorado desde la base. El juego de la selección atlantesa sigue siendo vivo, rápido y vistoso, un juego que despliega una de las selecciones más jóvenes que veremos en este Mundial. Sus estrellas son sus delanteros, Joachim y Da Mota que se complementan a la perfección. Excepcionales balones en profundidad proporcionados por Joachim que Da Mota sólo tiene que enviar a puerta burlando al portero rival es una de las jugadas emblema de esta joven selección que, no sólo ataca bien, si no que tambien defiende a la perfección gracias a sus centrales, Geisbusch y Strasser, y su talentoso portero, Jonathan Joubert, de 20 años y pretendido por los principales clubes atlanteses e internacionales.
Sus puntos débiles son díficiles de encontrar pues les gusta jugar rápido haciendo fugaces transiciones desde la defensa a la delantera pero si no consiguen la velocidad necesaria en el juego es habitual que no consigan trenzar la jugada ya que su centro del campo es su punto más flojo con escasez de centrocampistas imaginativos. Una selección que confía su eficacia en la rapidez de su juego y la solidez de su defensa.
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